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El cielo de nuestros antepasados |
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Nuestros antepasados mesoamericanos observaban el cielo con un enfoque y significación distintos a los nuestros. Su visión e interpretación eran diferentes; observaban a simple vista, en cielos transparentes y sin contaminación lumínica.
Asociaban las estrellas de manera distinta a la de los europeos, creando constelaciones propias, con una mitología particular. Algunos cúmulos como las Pléyades, fueron vistos como conjuntos naturales, al igual que los griegos y occidentales, y recibieron especial atención. Los mesoamericanos observaban con detalla y registraron el movimiento retrógrado de los planetas, los cambios de las estaciones, los ciclos de Venus, Marte y Jupiter, las alineaciones planetarias, y los eclipses solares y lunares. La observación minuciosa les permitió generar calendarios muy precisos y diseñaron sus ciudades definiendo los ciclos de sus actividades y ritos de acuerdo al movimiento y posición de los astros. La Arqueastronomía hoy es una disciplina que enlaza a las Ciencias Sociales y las Humanidades con la Astronomía. La observación a simple vista, como lo es conocer el camino que sigue el Sol a lo largo de la eclíptica, reconocer a los planetas y sus singulares movimientos, la Vía Láctea y los distintos objetos visibles del Cosmos, es una actividad que genera además de conocimiento, placer. Eleva el nivel cultural y la perspectiva de quien se atreve a descubrir el Universo y el mundo en el que vive, vinculándolo con sus raíces y tradiciones más antiguas. Conocer el cielo de nuestros antepasados y dar el salto a la revolución que generó el uso del telescopio por Galileo Galilei en 1609, es la entrada al conocimiento científico y una ventana al Universo profundo.
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Actualizado ( Martes, 02 de Diciembre de 2008 20:21 )
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